Premio de príncipes para Renacer
Con el fallecimiento en la calle de dos indigentes como telón de fondo, ninguno de los discursos de la clausura aludió expresamente a la desgracia cotidiana. Solo don Felipe deslizó, al hilo del impacto de la crisis sobre los más vulnerables, el esfuerzo que merecen «los mayores y dependientes, los niños, y especialmente los sintecho» para hacerles llegar «un apoyo constante, práctico y concreto».
Hizo el Príncipe un llamamiento a rechazar «desánimos y desencuentros estériles» y se mostró convencido de que «si sabemos dejar de lado diferencias lógicas y legítimas, y aunamos fuerzas, encontraremos unidos, una vez más, las soluciones oportunas a cuestiones que a todos nos afectan».

