18.3.11

Repsol mejora la logística del Banco de Alimentos

El nuevo director de la refinería, Luis Llamas, se estrenó ayer públicamente en su cargo participando en la donación de equipamiento, valorado en 50.000 euros, que realizó la Fundación Repsol al Banco de Alimentos Rías Altas, en lo que calificó como demostración del compromiso de la compañía en los lugares en los que se asienta. Asimismo, recordó que su colaboración con esta oenegé estuvo precedida, el pasado diciembre, de la entrega de 600 kilos de comida entregados por la plantilla del complejo.
El contar con un vehículo industrial jumper isotérmico, una carretilla elevadora y apiladores eléctricos servirán al Banco de Alimentos para mejorar su logística y distribución. José Luis Castro-Acuña, presidente del Banco de Alimentos Rías Altas, reconoció que hasta el momento la precaria economía de la entidad les había obligado a recurrir a alquileres o préstamos para realizar su labor y apuntó que la actual crisis económica ha aumentado el número de personas necesitadas que requieren de sus servicios.

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2.6.10

Más de 94.000 gallegos recibirán alimentos excedentes de la UE

El plan de ayuda a los más necesitados repartirá este mes mil toneladas de comida
Gadea G. Ubierna

La Cruz Roja, Cáritas y las delegaciones gallegas de la Federación Española de Bancos de Alimentos repartirán en los primeros diez días de junio más de mil toneladas de alimentos de primera necesidad, procedentes de los excedentes de la Unión Europea, entre 94.205 residentes en Galicia. Esta es la primera fase del plan de ayuda 2010 a las personas más necesitadas, que a finales de año habrá distribuido más de cuatro mil toneladas de productos básicos en Galicia.

En concreto, a cada beneficiario se le entregará un lote con arroz, azúcar, cacao en polvo, espaguetis, fideos, galletas, harina, leche, macarrones y queso. Si tienen bebés a su cargo, se le añade leche de continuación y cereales para papillas.

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7.5.09

Banco de alimentos para todos

La crisis arrastra a los coruñeses al economato creado en la ciudad para atender a inmigrantes sin dinero - Por un euro se puede llenar una cesta de comida.
PAOLA OBELLEIRO

El hedor a tubérculo putrefacto es casi insoportable esta mañana en el pequeño economato social en el que, desde hace un año, la ONG coruñesa Equus Zebra, creada por y para inmigrantes afincados en la ciudad, reparte cada día, salvo en domingos, alimentos a cambio de "la voluntad". Son las diez de la mañana, hora de apertura, y ya hay una cola que llega hasta la calle. Allá fuera esperan medio centenar de "clientes" de todas las edades, nacionalidad y condición social.
Pero el olor nauseabundo de los 5.000 kilos de patatas inservibles en el comercio echa para atrás a más de uno. Tras el mostrador, Bouba se apresura, resuelto, a vencer cualquier resquemor: parte por la mitad con un cuchillo una patata y la muestra en alto a la muchedumbre, inmaculada, con una textura firme y sin un sólo desperfecto. "A la gente le da asco por el olor, pero están perfectas". Nada que no se resuelva lavándolas y pelándolas. "Pues lléname la bolsa". Dicho y hecho. El joven dependiente camerunés y su compañera Hasna, de Marruecos, despachan a toda velocidad. Todo el día, de diez a 14.00 en el turno de mañanas, y de 16.00 a 20.00 horas por las tardes. "Mucha, mucha gente. Antes venían unas 50 personas, pero desde hace meses son 200 ó 250 cada día. El viernes, cuando abrimos, había más de 90 esperando en la puerta", cuenta Bouba. Este lunes, además de patatas, hay yogures, magdalenas, naranjas, repostería industrial. Están de camino unas 50 cajas de carne. No sólo "se desborda" la afluencia desde que abrió el 12 de mayo de 2008 este pequeño almacén en la avenida Cardenal Cisneros, en el barrio coruñés de Sagrada Familia. Cambió también el perfil de la "clientela": cada vez hay menos extranjeros y más nacionales. No se les pide nada más que "la voluntad, siempre que quieran y puedan" a cambio de llenar de alimentos su bolsa. Algunos incluso vienen con carrito. Suelen dejar de media un euro en la hucha del local, destinada a cubrir, a veces a duras penas, los gastos de gasolina de los dos camiones con los que voluntarios de la ONG recorren, desde primeras horas del día, mercados y distribuidores de alimentación en busca de donaciones. "Los africanos son más vergonzosos, les cuesta más venir a por comida, prefieren que se les ayude a buscar trabajo. Venían muchos más suramericanos. Pero ahora, son gallegos, vienen jubilados, personas que no llegan a fin de mes, estudiantes. ¡Vaya si se notó la crisis!", exclama Antonio Sánchez. Es, junto al presidente de Equus Zebra, el escritor camerunés Victor Omgbá, el alma y mentor de esta iniciativa solidaria. Antonio, "un parado", ex representante de bombones de chocolate ahora "enganchado" al voluntariado, no descansa. Anda todo el día, de aquí para allí en busca de las enormes bolsas de alimentos sobrantes que genera una sociedad de consumo. "Las subvenciones no llegan para nada, es la única manera de autoabastecerse". Pescado en la lonja de Sada, verduras y frutas de los distribuidores, lácteos, media tonelada de carne que cada 15 días dona un fabricante de hamburguesas. Solidaridad hay, y mucha, asegura Antonio. "Necesitamos otro camión más, nos prometieron llenarlo cada semana". Y dada la creciente demanda, también se hará un buzoneo para que la gente done los alimentos que les sobra o con fecha de caducidad incluso superada.
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